«¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». ..Artículos....INDEX

Lo que se sabe de san José

En realidad, sí que se saben muchas cosas de san José.

Era un varón justo, que en la Biblia quiere decir que cumplía la ley de Dios natural y revelada. Que era un hombre bueno del todo. De los pocos que aparecen así, buenos del todo, en la Biblia. Un santo.

... José, como era justo... (Mt 1,19).

Era capaz de escuchar y obedecer lo que Dios le decía por medio de sus ángeles. Esto es lo que santa Teresa llama "tener oración". Para lo que se requiere renunciar al atractivo de todo lo que no es Dios, mortificándose del todo, y estar atento sólo a la voz y al reinado de Dios en él desde lo íntimo.

San José tenía un matrimonio virginal con la siempre virgen María, con voto de castidad por su parte, como por parte de María. Que es lo que indican las palabras de María al ángel Gabriel, "no conozco varón", estando ya desposada con san José.

Padeció como ningún hombre antes, porque él sabía que no había causado el embarazo de su esposa, siendo así que también estaba totalmente seguro de que ella era la castidad misma.

San José es el hombre afortunado al que le ha tocado dos veces el gordo en la lotería máxima de todos los siglos: tener como esposa a la siempre virgen María y como hijo a Jesús, el Verbo hecho carne.

San José no tenía tierras, sino que era artesano, carpintero. Y Jesús, hijo de carpintero, fue carpintero también sin tierras.

"¿No es éste el carpintero, el hijo de María...?" (Mc 6,3).

"¿No es éste el hijo del carpintero?" (Mt 13,55).

San José fue el encargado de ponerle al Niño el nombre de Jesús. A María ya le había encargado el ángel, de parte de Dios, que le pusiese al Niño el nombre de Jesús.

"Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús".
(Lc 1,31).

Pero después también se lo encargó a san José, porque le correspondía como cabeza de familia cumplir este encargo de ponerle el nombre al Niño. Y además a san José es al que le explicó el motivo de ponerle Jesús, nombre que significa Dios salva, porque Dios iba a salvar del pecado al pueblo por medio de Jesús. Y san José comprendió que el niño era Dios, porque sólo Dios puede quitar los pecados.

El Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo.
Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
(Mt 1,20-21).

Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.
(Lc 2,21).

San José tomó al Niño y a su madre para presentarlos en el templo. Jamás persona humana pudo presentar tal ofrenda, tan del agrado de Dios.

San José fue el que tomó al Niño y a su madre para huir a Egipto.

San José, como la virgen María, buscó a Jesús con angustia cuando lo perdieron.

Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando».
(Lc 2,48).

María, su esposa, se refería a José ante su hijo, Jesús, como "tu padre".

La Biblia habla también así de san José como padre de Jesús

Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él.
(Lc 2,33).

Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua.
(Lc 2,41).

Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo su padres.
(Lc 2,43).

En otros muchos lugares se dice que a Jesús se le tenía como hijo de José:

Tenía Jesús, al comenzar, unos treinta años, y era según se creía hijo de José
(Lc 3,23).

Todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?»
(Lc 4,22).

Felipe se encuentra con Natanael y le dice: «Ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret».
(Jn 1,45).

Y se sabe que san José lógicamente falleció asistido por Jesús, el Verbo hecho carne, y por su madre santísima, la Virgen María.

San José era de la casa y estirpe de David.

En el evangelio se le llama hijo de David, que es un título mesiánico. Lo llama así, "José, hijo de David", nada menos que el ángel que le comunica de parte de Dios el misterio de la Encarnación (Mt 1,20-21).

«José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo.
Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
(Mt 1,20-21).

Antes de esto el evangelio lo presenta como miembro de la casa de David ya en la Anunciación:

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
(Lc 1,26-27).

Nos presenta así al esposo de la siempre virgen María para aclararnos el anuncio del ángel de que Dios le dará el trono de David su padre al hijo que va a hacer concebir Él a la virgen desposada con José, de la casa de David:

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin».
(Lc 1,30-33).

En el cántico profético de Zacarías, el padre de san Juan Bautista, también se proclama que es en la casa de David donde ha venido ya el Mesías

«Bendito el Señor Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, y nos ha suscitado una fuerza salvadora en la casa de David, su siervo...».
(Lc 1,68-69).

Y todavía antes de esto, nos presenta el evangelio la genealogía humana de Jesús, a través de la de san José, que es del que hereda la pertenencia a la casa de David, puesto que sabemos con certeza que la ascendencia legal entre los judíos viene del padre.

La ascendencia materna no contaba a estos efectos. No consta explícitamente en el evangelio de qué estirpe era la virgen María, aunque sí el dato de que su pariente Isabel estaba casada con un varón, Zacarías, que era sacerdote, y por tanto de la tribu de Leví, cuyos miembros varones solían tomar esposa entre las mujeres de la misma tribu. Lo que indica que la propia Isabel era probablemente de esa estirpe levítica y por lo tanto también quizá su pariente la virgen María. Pero aunque fuese cierto que la virgen María era de estirpe davídica, como dicen algunos sin que conste en la Biblia, esa ascendencia por ser materna y por vía femenina, en Israel no le hacía a Jesús ser miembro de la casa y estirpe de David.

La pertenencia de Jesús a la casa de David, el ser Jesús hijo de David le viene de su padre legal, "un varón llamado José, de la casa de David", José "hijo de David".

En el evangelio vienen dos genealogías de san José. Tanto la genealogía que presenta el evangelio según san Mateo (Mt 1,2-16), como la que presenta el evangelio según san Lucas (Lc 3,23-38), muestran la ascendencia davídica de san José y la de Jesús a través de la de san José. Ambas genealogías no presentan los mismos nombres de ascendientes, quizá por tener en cuenta o no en la genealogía la ley del levirato (Deut 25,5-10) que establecía que, entre los judíos, cuando un hombre fallecía sin hijos, un hermano que conviviese con él debía tomar como esposa a la viuda y el primer hijo que tuviese ésta sería hijo legal del difunto marido anterior. Si los que informaron de los ascendientes a los evangelistas tuvieron en cuenta o no los casos de levirato esto daría genealogías diferentes, pero siempre dentro de la estirpe davídica

En el evangelio también viene que por ser san José "de la casa y familia de David" fue a Belén a empadronarse con su esposa María, que estaba encinta:

Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.
(Lc 2,4-5).

Y viene que san José estaba en el lugar del nacimiento de Jesús en Belén, porque cuando los pastores ante el anuncio del ángel acudieron a la cueva de Belén allí

encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre (Lc 2,17).

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El puesto a la derecha y a la izquierda de Jesucristo en su reino
Jesús les dijo a Santiago y a Juan cuando les prometió la muerte gloriosa del martirio:

"Mi cáliz lo beberéis, pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre" (Mt 20,23).

Evidentemente esos puestos estaban reservados a la Virgen María y a san José.
Así se proclama respecto a María en la definición del dogma de la Asunción:

«Como supremo coronamiento de sus privilegios, fue preservada de la corrupción del sepulcro y vencida la muerte, como antes por su Hijo, fue elevada en alma y cuerpo a la gloria del cielo, donde resplandece como Reina a la derecha de su Hijo, Rey inmortal de los siglos» (Const. Ap. Munificentissimus Deus, 40).
«Quasi supremam suorum privilegiorum coronam, ut a sepulcri corruptione servaretur immunis, utque, quemadmodum iam Filius suus, devicta morte, corpore et anima ad supernam Caeli gloriam eveheretur, ubi Regina refulgeret ad eiusdem sui Filii dexteram, immortalis saeculorum Regis».

Y a María la acompaña siempre su esposo san José.

A san José le corresponde dar su brazo derecho a su esposa María, y al Niño Jesús, cuando Éste está entre ambos, en la tierra como en el cielo.