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La liberación de Ceuta (1415) y su integración por plebiscito en España (1648)
Fuente: Wikipedia, con retoques y ampliaciones
Ceuta estaba incluida en la Diócesis de las Hispanias del
Bajo Imperio Romano, por la reorganización de las estructuras territoriales que
realiza Diocleciano en 293. Y formaban parte del reino visigodo de
España, con seguridad, porque desde allí vino la
invasión musulmana al ser entregada por su gobernador visigodo
el conde Olián (el don Julián del romancero), que formaba parte
de la conspiración de los vitizanos contra el rey Rodrigo.
Abderramán III incorporó Melilla en 927 y Ceuta en 931 al Califato de Córdoba.
La conquista de Granada fue presentada por los Reyes Católicos como un primer
paso para recuperar la «Casa Santa» de Jerusalén en
poder del Islam. Pero su interés inmediato era hacer frente a la amenaza que
podían suponer el sultanato
de Fez y los emiratos de Tremecén, Bugía y Orán,
situados más al este. Ya durante la guerra
de Granada se habían desplegado flotas y barcos sueltos para impedir que
atravesaran el estrecho
de Gibraltar y el Mar
de Alborán fuerzas musulmanas enviadas para socorrer al reino nazarí. Tras
la conquista los Reyes Católicos decidieron que la mejor estrategia para su
defensa y la del litoral mediterráneo era ocupar plazas y puntos fortificados en
la costa norteafricana y llevar a cabo desde ellos labores de vigilancia y de
control del territorio. El reino
de Portugal ya poseía desde 1415 el enclave de Ceuta.
Además, se había planteado ya el proyecto de tomar
contacto con el Gran
Khan asiático, titular del gran imperio
mongol, y conseguir la mutua colaboración para
establecer un doble frente, oriental y occidental, ante la peligrosa expansión
turca
Melilla en 1497 será reconquistada y liberada en el
contexto de la recuperación de plazas fuertes en la costa norteafricana para preparar la
liberación de
esos
territorios o al menos impedir que desde allí se expansionase de
nuevo el Islam como lo venía haciendo por los Balcanes y el Mediterráneo Oriental y amenazando el Occidental.
Es Pedro de Estopiñán, por cuenta del Duque de Medina Sidonia el que la libera
el 17 de septiembre de 1497.
Y Ceuta en 1415 había sido ya reconquistada y
liberada por Portugal, que iniciaba además su empresa de
exploración de la costa africana para ir a las Indias. En la
época de los Reyes Católicos Ceuta está unida a Portugal. La
unión de la corona de Portugal en 1580-1581 con las de los
demás reinos de España, las antiguas Hispanias, de las que formaba
parte Portugal, trajo consigo la unión de Ceuta a España. Cuando la
rebelión de 1640, apoyada por Francia e Inglaterra, consigue
separar Portugal de España, proclamando al duque de Braganza
como rey de Portugal con el nombre Juan IV, Ceuta permanece por
decisión voluntaria de sus habitantes en la Monarquía
Hispánica, fiel a su rey Felipe IV, y de ahí en la España
actual. El escudo de Ceuta aún tiene las quinas de los blasones
de la casa real portuguesa heredados de su madre por Felipe II en
1580 y que seguían siendo los de sus sucesores como línea
primogénita y los de Ceuta. En el tratado de Lisboa de 1668 en
el que la Casa de los Austrias de España reconoce la separación
de Portugal bajo la corona de Juan IV, ésta reconoce la
pertenencia de Ceuta a España, como habían querido los ceutíes.
Ante los intentos de anexión por el Marruecos actual, no
debería omitirse mencionar la integración de Ceuta en España
desde las épocas romana y visigoda, por formar parte de la Mauritania Tingitana.
Para legitimar su política, los Reyes Católicos obtuvieron del papa Alejandro VI la bula Ineffabilis (13 de febrero de 1495) que les investía a ellos y a sus sucesores con el dominio de las tierras que conquistaran en África, a lo que se añadió la concesión de indulgencias de cruzada a los combatientes. Dos años después una flota del duque de Medina Sidonia que mandaba Pedro Estopiñán, tomaba Melilla en nombre de la Corona. Melilla no estaba bajo la autoridad efectiva de ningún emir, lo que facilitará la conservación de la plaza. Su tenencia y defensa fue concedida al duque de Medina Sidonia. Sin embargo, pasarían años hasta que se reanudase esta estrategia de conquista de plazas norteafricanas.
El cardenal Cisneros fue el que promovió más activamente la liberación de plazas fuertes en el Norte de África como bases para reactivar la Cruzada continuadora de la Reconquista o al menos para impedir o refrenar nuevas invasiones. A él se debe la conquista de Orán en 1509, (empresa que dirigió, no sólo autonombrándose general en jefe de la expedición, sino participando además personalmente en el asalto a sus murallas con 73 años de edad, secundado por Pedro Navarro, conde de Oliveto), y, al año siguiente, las de Bugía y Trípoli.
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AMPLIACIÓN
http://www.ceuta.com/historia/c-historia1.html
Ceuta está asentada en la
orilla sur del Estrecho de Gibraltar, en la costa norteafricana,
su localización exacta es: 35º 55' - 35º 32' Latitud
Norte y 01º 35' - 01º 41' Longitud, tienen una
superficie de 18,5km2 y un perímetro de 28km,
veinte marítimos y ocho terrestres. La altitud máxima es de 345m.
Ceuta es una pequeña península que se
encuentra rodeada casi por completo por las aguas del estrecho,
esta bañada por las aguas del mar Mediterráneo y las del
océano Atlántico. DATOS DEMOGRÁFICOS
Actualmente Ceuta cuenta con una población 74.093 personas,
habiendo experimentado un crecimiento entre los años 1985-1998
de 9,01%, es decir de 66.203 a 72.167 personas.
Identifican nuestro Monte Hacho como una de las miticas columnas del Herakles fenicio, el Hercules griego, -Abyla-, siendo la otra columna Gibraltar -Calpe-.
Ambas columnas figuran en el actual escudo de nuestro pais, España.
A la vista de los conocimientos actuales, se considera que el nacimiento de nuestra ciudad esta ligado al establecimiento de factorias de salazon -el garum fenicio- descubiertas por los arqueologos, en los ultimos años, en los yacimientos de Gran Via y Plaza de Africa, situados sobre el itsmo que une el Monte Hacho con la zona continental.
Los CARTAGINESES, tras el periodo fenicio y griego, toman nuestra ciudad bajo el mando del general Anibal en el año 319 A.C. Estos ultimos, que ya tuvieron bases en Ceuta unifican sus territorios peninsulares con sus conquistas africanas.
La INFLUENCIA ROMANA, llegara a la ciudad a consecuencia de los enfrentamientos entre Cartago y Roma. En este contexto se produce la primera mención a la ciudad en un texto latino: En el año 240 a JC. se narra como los los restos de una flota púnica (cuatro galeras), se refugian en la ciudad (Septem) despues de ser derrotadas por los romanos.
Finalmente, dos siglos antes de Cristo, como consecuencia de la caida del Imperio Cartaginés, nuestra ciudad queda bajo la influencia de Roma, pasando a ser denominada Septem Frates (siete hermanos). La intromisión de los romanos en los asuntos de los reyezuelos indígenas y la participación de estos en las luchas civiles de Roma, llevaron a los territorios de Numidia y Mauritania a pasar a control directo de la Urbe como provincias romanas. La fidelidad de sus pobladores al Emperador fue premiada, recibiendo sus habitantes carta de ciudadania: Civitas Romanorum.
Es a partir de la definitiva vinculación con Roma cuando los designios de la ciudad se unen estrechamente a los peninsulares. Durante este periodo, la ciudad aumenta su valor estratégico y comercial para el Imperio; se incrementa el numero de tropas y pobladores, hasta el punto que puede ser considerada como capital de facto de la Mauritania Tingitana, aunque comparta esta influencia con Tingis, la actual Tánger.
A pesar de ello, Roma no pudo ejercer en estas provincias, extensas y distantes, una obra tan intensa de romanización como para que su huella perdudara durante siglos. Tan solo la zona septentrional de los territorios anteriormente reseñados, la Mauritania Tingitiana (agregada a la Diócesis de las Hispanias en el año 293 d. JC. y al Convento Jurídico de Cádiz), a la que acabaron replegándose en tiempos de Diocleciano, permanecerá dentro de los limites del Imperio hasta la destrucción del mismo por los barbaros.
Como resultado de las invasiones que, procedentes del Este de Europa, van estrangulando el poder de Roma, se produce la ocupación de la Peninsula Ibérica , en los albores del siglo V, por los pueblos bárbaros.
Uno de estos pueblos, los VÁNDALOS se establece en la Bética , (a la que denominaran Vandalusia), y en el curso de su expansión, deciden aventurarse por tierras africanas. Asi, el año 429 d.c. marcara una fecha nefasta para nuestra ciudad: Los Vándalos a las ordenes de su rey Genserico, arrasan la ciudad y sus pobladores, iniciándose un siglo de dominacion vándala sobre ambas orillas del Estrecho.
El efimero dominio de los vándalos dio paso a los BIZANTINOS, los cuales, con Belisario, su general, al mando, tras apoderarse de Cartago y del Norte de África, reconquistan Ceuta en el año 534 d.JC., asi como una amplia franja del sur de la península.
En 533, los bizantinos al mando del general
Belisario toman Cartago, capital del Reino Vándalo.
En 534, Juan, bucelario de Belisario, con un reducido
destacamento asaltó y tomó Septem hasta entonces en poder de
los vándalos. Otra sección, cuyo comandante era Apollinarius,
toma las islas Baleares.
Justiniano, ordenará reedificar la ciudad, levantando sus murallas y defensas, y la dotara de importante guarnicion y flota, como llave del Estrecho y capitalidad de la region, denominándola Vestibulo del Imperio.
El emperador Justiniano I convirtió Ceuta en
una poderosa base bizantina, quizás la más importante del
Mediterráneo occidental con una tropa permanente que, con las
tropas auxiliares llegarían al millar de efectivos; las murallas
se reharán, incluyendo barbacanas. Se añaden baños,
conducciones de agua, un palacio, almacenes, mercado y una
catedral dedicada a la Teótocos (Madre de Dios), protectora del
imperio y de la ciudad, que ahora, como Nuestra Señora de Africa
se venera por los ceutíes cristianos.
El mando efectivo estaría a cargo de un Tribuno militar que
también sostendría la administración civil.
San Isidoro de Sevilla dice que en 547, el rey visigodo Teudis intentó un golpe de mano contra Ceuta y fracasó.
Desde Ceuta, en 552, las tropas imperiales
saltan hasta Málaga.
Parte de la península fue integrada también en el imperio,
entre el 555 y el 628.
De nuevo, ambas márgenes del Estrecho, se hallan bajo los mismos designios, los del Emperador Justiniano I, que aspira a reconstruir el fragmentado Imperio Romano.
Se instituyó un obispado en la ciudad.
(Un presbítero Crescens, de Septem, estampó su firma en las
actas de la Conferencia de Cartago hacia el 484. Algo más tarde
hay constancia de un obispo a cargo de los fieles de la ciudad)
La administración que había establecido en la
ciudad Justiniano I parece mantenerse durante todo el periodo
aunque debieron existir matices. Está claro que se dominó un
pequeño territorio en el país o entorno, ("hinterland"),
que tal vez incluiría Tingis, (tanger), y una franja de costa
que incluso miraría a la vertiente atlántica.
Un tribunus continuó manteniéndose al frente. Es probable que
se creara una eparquia llamada Mauritania B que englobaría
Septem, la península y las islas Baleares, y que tendría un
grado muy notable de autonomía respecto al Magister Millitum y
Prefecto del Pretorio del exarcado africano, con sede en Cartago.
No en balde las comunicaciones con la Mauritania A y el resto del África sólo eran posibles por navegación de cabotaje y la
importancia del enclave muy tenida en cuenta por los gobernantes
bizantinos que se esforzaron en dotarla de medios y "capacidad
propia de decisión y ejecución".
(Creemos que existió un interés marcado en que los gobernantes
locales tuvieran capacidad de ejercer con propia iniciativa, sin
tener que esperar instrucciones de otros mandos intermedios que
siempre podrían carecer de información adecuada
En el reinado de Sisebuto, con la incorporación a la monarquia visigoda, la ciudad es designada capital de la Hispania Transfretana, con jurisdicción sobre otras diez ciudades norteafricanas.
En 682, el gobernador de Ceuta, Simplicius, al frente de una poderosa guarnición, se enfrentara con éxito a una incursión árabe dirigida por el jefe Uqba.
Diez años después, el jefe Hassan consiguió doblegar la resistencia bizantina en Byzacena, Proconsular y Numidia
La Mauritania A fue el último eslabón. Aseguran las fuentes árabes que cuando los conquistadores islámicos entraron en Cartago, para nunca más abandonarla, en el fatídico año del 698, ya restaban "pocos moradores y de escasa categoría". Al parecer los bizantinos no tuvieron "más refugio que el de sus barcos... Los rum pudieron huir en sus naves con muy poca impedimenta".
Entre el territorio de Cartago y Septem, para los árabes todavía quedaba un importante obstáculo por tierra: los belicosos bereberes de la cordillera del Atlas. No sería, en ningún caso, fácil adentrarse por aquellas latitudes. El mar todavía pertenecía a los dromones de Bizancio.
Hacia el 702, las fuentes árabes nos hablan de un rumí, cristiano o infiel, llamado Iulianus, autoridad que domina en la vertiente africana del estrecho. Y también reconocen que los hombres bajo su mando eran "diferentes" a los bereberes, mucho más disciplinados y difíciles de doblegar.
El jefe Musa tomó el relevo de Hassan en el año 704. Sabemos que derrotó a varios grupos bereberes y trasladó hacia el oriente millares de cautivos. Sin duda, diezmó a la poderosa tribu de los Auraba. En el 706 apareció frente a los muros de Septem. Allí, los árabes insisten en la mayor "dificultad" que encuentran. Entendemos que de nuevo fracasaron en el asalto directo. De hecho, sabemos que Musa decidió entonces asolar el país; descendió hasta el oasis de Sidjilmessa, (en el mismo Sahara) y retornó a través de la región costera atlántica para acabar tomando Tánger. Pudo volver en el 709 a Kairouan con un "enorme botín".
Y, tal vez, con la sumisión nominal de Julián, al que sólo le restaría ya la estrecha franja de terreno más próxima a Ceuta y el estrecho.
(Servidumbre que venía a romper una previa
colaboración y tratado de vasallaje con el reino visigodo. No
cabía una situación más precaria que la de aquellos rumíes en
esos años finales. Las comunicaciones con Bizancio serían en
extremo difíciles; tal vez se trataba ya de una región semi-independiente
de facto, que escasa ayuda podía recibir desde la metrópoli.
Aunque tampoco podían ser considerados un aliado fiable, se
mantendría "in extremis" una alianza tácita con el
reino visigodo del otro lado del estrecho.
Después de la campaña de Musa, Septem estaba al límite de su
capacidad de supervivencia geográfico-estratégica. No debe
extrañar que, al final, el juego de alianzas terminara por mudar.
Podría ser más razonable aliarse con los árabes que mantener
el pacto con los godos).
Hacia el 711 los musulmanes presionaron de nuevo a Julián. El último romano de la ciudad, a cambio de un tratado en virtud del cual se respetarían la vida y propiedades de los rumíes, (soldados y funcionarios bizantinos), afranj (propietarios fundiarios) y afariqa (bereberes cristianos bilingües); consintió en aportar sus barcos para el traslado de tropas musulmanas hasta Algeciras en la costa de la península.
El ultimo rey visigodo, Don Rodrigo, tenia en Ceuta como gobernador y vasallo, al legendario Conde Don Julian, señor de Consnepam que tras contemporizar algún tiempo, cede la ciudad al caudillo arabe -Muza-, que la ocupa, cruzando finalmente el Estrecho en el año 711 d. JC..
Las huestes de Muza y Tarik, caudillos musulmanes, derrotaron a Don Rodrigo y ocuparon la península en tan solo siete años.
Muza pasa a cuchillo a los habitantes de Ceuta, destruyó sus templos y saqueó sus riquezas. Se inicia entonces un largo periodo de dominación musulmana, paralelo al de Al-Andalus, que pasa por el Califato de Damasco, los idrissies, Califato de Cordoba, un periodo de independencia en el siglo XI, hasta las invasiones almoravide, almohade y benimerín.
Los invasores del Califato de Damasco la arrasaron en el 740, siendo reconstruida años más tarde por los gomaris del entorno, quienes se sometieron al imperio de los Idrisíes, dueños de casi todo el norte de Africa.
Ya constituido en el sur de la Peninsula Ibérica, Al-Andalus, verdadero estado independiente regido por la dinastía de los Omeyas españoles, su califa Adb-Al-Rahman III, persistiendo en la constante histórica y con el fin de prevenirse ante nuevas invasiones procedentes del sur, ocupa la ciudad de Ceuta el 25 de marzo del año 931 d. JC., con tropas al mando del general Faray Ben Ufair.
Esta situación de plaza de soberania dependiente del Califato de Cordoba se mantendrá durante un siglo, en el cual, se poblará la ciudad con andaluces y se robustecerán sus defensas, convirtiéndose en una sólida base de operaciones para asegurar por el Califa de Córdoba el dominio sobre una gran parte de lo que hoy constituye el Reino de Marruecos.
Cuando se produce la desintegracion del Califato Cordobés, Ceuta se constituye en un reino taifa, Sebta, acuñando su propia moneda. Su primer caudillo, Ali Ben Hammud, con el pretexto de liberar a Hixan II, resuelve adueñarse del poder en Córdoba, haciendo su entrada triunfal en la capital en el año 1016, donde es reconocido como Califa con todas las formalidades legales.
Como siempre, de Ceuta partirán las invasiones Almoravide, Almohade y Benimerin.
El almoravide Yusuf Ben Taxufin fijara su corte en Ceuta y que su hijo, y futuro monarca, Ali Ben Yusuf Ben Taxufin naciese aqui. En su reinado nace también en Ceuta el geógrafo Al-Idrisis.
Algo más de medio siglo después, son los almohades quienes se asoman al Estrecho, conquistan la población y luego saltan sobre la península. Alcanza entonces nuestra medina sus mejores momentos, conviviendo con la avanzada sociedad islámica, comunidades judías y cristianas, esta última formada por mercaderes aragoneses, marselleses, genoveses...; ambas tenían su residencia en arrabales y fondaqs en los cuales comerciaban y practicaban su religión pacíficamente y sin ostentación.
Sabemos, no obstante, que los almohades en ocasiones perseguían a los judíos, a los que confinaban en mellahs, y se producían casos de martirio de misioneros franciscanos, como los dos efectuados en Marraquech en 1219 y 1232, y el de San Daniel Fassanella y sus seis compañeros en la Ceuta de 1227, por lo que años después serían proclamados Patronos de la Ciudad.
El mandato almohade fue, sin duda, de los más revueltos, sometiéndose Ceuta en 1231 al Rey de Murcia, interviniendo a su favor una escuadra de Génova denominada de los Calcurinis y volviendo a declararse Señoría Independiente entre 1232 y 1237. Después de una corta transición, se hacen con el control local los azafíes, a quienes los encontramos alineados, ora con los benimerines el sur ora con los nazaríes el norte y teniendo como fiel de la balanza los pactos que con unos y con otros hacen y deshacen los monarcas aragoneses del siglo XIII y XIV.
Los benimerines construyen Ceuta La Vieja y también levantan el poblado de Beliunex en la Bahia de Benzu, que les servira como residencia de verano y lugar de recreo y descanso.
Durante los siglos XII y XIII actúa como ciudad casi libre, aislada del Norte y del Sur, comerciando con ambos y con los restantes paises ribereños del Mediterraneo. Genoveses, Venecianos, Marselleses, Catalanes, etc, levantan sus consulados y depositos de mercancias para el comercio, contribuyendo asi la prosperidad de la ciudad.
En el siglo XIV, ocupada ya por Granada, la ciudad entra en el juego de la politica mediterranea de Castilla, Granada, Aragon y Marruecos, hasta el punto de que, en el año 1309-1310, es conquistada para Fez por tropas y naves aragonesas de Jaime II.
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A comienzos del siglo XV, Portugal, bajo el reinado de Don Juan I, tenia finalizada la reconquista de su suelo, decide enviar sobre Ceuta una flota al mando de sus hijos, los infantes Don Duarte y Don Enrique -mas conocido como El Navegante-, futuro impulsor de la politica portuguesa de ultramar.
Las razones fueron múltiples: Religiosas (continuar con la cristianización en tierras de infieles), políticas (reforzar la posición de la monarquía lusa), caballerescas (armar caballeros a los hijos de Juan I en hecho de guerra), económicas (interceptar las rutas comerciales europeas y africanas)...
El desembarco portugués, que se llevo a cabo el dia 14 de agosto de 1415, se produjo simultáneamente en dos zonas de la ciudad, San Amaro y Fuente Caballo. En pocas horas de lucha, la ciudad queda en manos portuguesas. Conviene recapitular que la toma aconteció mucho antes de finalizar la Reconquista, pues no puede olvidarse que la capitulación de Granada ante los Reyes Catolicos data de 1.492.
Fue conquistada por una armada a cuyo frente venía Juan I de Portugal, el 21 de agosto de 1415. Las crónicas medievales nos hablan de razones religiosas y caballerescas para justificarla, mientras que autores más modernos se fijan en las necesidades de expansión, de interrupción de las rutas de oro, marfil y especias que venían del interior de África; el situar un punto de socorro a las naves que transitaban el Estrecho y constituir una base para acabar con la piratería que reducía sensiblemente el volumen del tráfico de mercancías que salían del Mediterráneo al norte de Europa.
Juan I de Portugal, permaneció en Ceuta hasta el 2 de septiembre de aquel mismo año, fecha en la cual dejó al mando de la Plaza a D. Pedro de Meneses y con él las bases para su gobierno. He aquí la razón por la que la Asamblea de la Ciudad Autónoma consensuó este día, 2 de septiembre, como el más apropiado para celebrar nuestra festividad institucional.
Meneses organizó, con los efectivos que dejó el monarca, compañías de infantería, caballería y marina, que son el origen de nuestra guarnición; con los caballeros un consejo consultivo, que luego fue Cámara, Ayuntamiento y hoy es nuestra Asamblea; con los más eficientes hidalgos se sirvieron los puestos de Juez, Veedor, Escribano, Tesorero...; y con los profesionales el Hospital del Infante y la Botica, entre otros servicios.
Tampoco se descuidó la vertiente espiritual y pronto se afincaron las comunidades de Franciscanos y Dominicos, son fundados los conventos de Santiago y San Jorge..., nacieron templos y cofradías y se logra de la Santa Sede el nombramiento de Obispo de Ceuta, desde 1421, hubo Obispo, Catedral y Cabildo para regir esta última.
Ni siquiera olvidó el Rey el socorro exterior, que encomendó a la Orden de Cristo, cuyo Gran Maestre sería desde muy pronto el Infante D. Enrique verdadero motor de la conquista ni los símbolos: en las murallas quedó tremolado el Pendón Real y la Bandera de Lisboa. Del primero procede nuestro escudo, que con ligeras variantes es el del reino lusitano, adoptándose la bandera de San Vicente como la de Ceuta y, junto a ellos, el áleo, bastón de nudos con el que D. Juan confirió el mando de la Plaza a Meneses ha continuado, hasta hoy, en las manos de la Virgen de África, simbolizando su gobierno. Se trata de la misma imagen que nos enviara D. Enrique hacia 1418.
Tras la toma, se nombrara Gobernador con categoría de Capitan General a D. Pedro de Meneses, que comienza a construir los fosos y murallas destinados a resistir las embestidas islámicas. Las lucha contra estos fue dura, continuada y plagada de hechos heroicos.
Dejamos atrás, por tanto, una ciudad islamica -benimerín- en decadencia, para poner las bases de una plaza militar medieval que se abre al futuro. Las mezquitas se convierten en iglesias, sus débiles murallas se transforman en impresionantes fortificaciones y el Rey, Don Juan I, funda en Ceuta el presidio destinado para aquellos que cometan delitos graves en territorio portugués.
La corona portuguesa cuida la ciudad con mimo, considerándola un preciado tesoro, como demuestran los hechos relativos al cautiverio del infante Don Fernando, hermano menor de Don Enrique. Ceuta se constituyó en cabeza de puente para un imperio luso en África, el primero de los ultramarinos, que vería éxitos y fracasos en Arcila, Tánger, Alcazarquivir (Alcázar Seguer, donde fue cautivado el Infante D. Fernando, quien diera su vida porque no fuese entregada nuestra ciudad).
La ciudad se transformó fortificándose su istmo. En tan estrecho recinto vivía una población compuesta por nobles, militares, religiosos y gentes de oficio, que combatían, convivían y a veces, también, redimían errores pasados. En ella nacerían Santa Beatriz de Silva y el Beato Amadeo, trabajaría como obrero San Juan de Dios y podemos resaltar que el gran escritor portugués Luis de Camoens, perdió un ojo en la defensa de la ciudad.
Se nombrara también una Cámara para consejo del Capitán General;
Asi mismo, durante el reinado de Don Alfonso V, este manda acuñar moneda en la ciudad, denominándose "ceitiles" o "ceuties", empleandose en los primeros intercambios con America.
También estuvieron radicadas en Ceuta fabricas de papel. Muchos archivos españoles se encuentran repletos de libros y documentos que fueron confeccionados con el papel procedente de nuestra ciudad.
Como plaza fuerte africana, Ceuta tendrá tambien un destacado papel en la planificación y logística de otras conquistas portuguesas en el continente africano.
Continuamente atacada por los moradores fronterizos, que intentaran en vano reconquistarla en múltiples ocasiones, es necesario, durante este periodo, reducir el perímetro del casco urbano con el objeto de facilitar su defensa. La ciudad se constituye sobre el istmo, defendida por el mar en sus limites Norte y Sur, y con sus grandes fosos amurallados en el Este y Oeste. El gran escritor portugués Mascarenhas describirá la vida en la plaza y su reconstrucción durante este periodo.
Finalmente, tras la muerte sin herederos del Rey de Portugal, Don Sebastian la corona portuguesa pasa a Felipe II, Rey de España (y Portugal) y con ella, la ciudad de Ceuta. Ello sucedía en el año 1.581.
En 1.578, el rey Sebastian I de Portugal fallece en la batalla de Alcazarquivir y, dos años después, su tio y asesor el Cardenal Don Enrique. Tras una pequeña lucha interna por la sucesión, el Rey Felipe II de España , al que correspondia legitimamente la corona Portuguesa por linea de sangre, anexiona finalmente Portugal al resto de sus reinos ibéricos y, con aquellos, la Ciudad de Ceuta. El Rey y sus sucesores respetaran las instituciones y privilegios obtenidos por la ciudad bajo el manto portugués.
En 1578 falleció en la batalla de Alcazarquivir el Rey Sebastián. Felipe II había ordenado a D. Alvaro de Bazán que vigilara en el Estrecho las posibles represalias contra la ciudad, que pudieran conducir a su pérdida. No fue necesario y así, cuando se produjo el fallecimiento del Cardenal D. Enrique, el ya Rey Felipe I de Portugal pudo mandar al Corregidor de Gibraltar a tomar posesión de ella, tremolando el Pendón Real que hoy día conservamos, con las armas de España por una cara y las de Portugal por la otra, en un hermanamiento que continúa en la historia y los sentimientos de los ceutíes.
Los Felipes (I, II y III de Portugal, II, III y IV de Castilla) conservaron la Plaza respetando sus instituciones, fueros y privilegios, pero cuidaron de forma especial que no le faltara el apoyo defensivo y de abastecimiento que podía ofrecer Andalucía con mayor prontitud que el Algarve.
El primero de diciembre de 1.640, se inicia el alzamiento de independencia portugués en una confabulación denominada de Terreiro Dao Paço y, el quince de diciembre del mismo año fue coronado como Rey de Portugal, por el Obispo de Lisboa, el Duque de Braganza, bajo el nombre de Juan IV de Portugal.
Esta noticia no tarda en ser conocida en Ceuta. La ciudad, legitimista, mantiene su reconocimiento como Rey natural a Felipe IV (o Felipe III para los portugueses) y por tanto no se une al pronunciamiento, siendo la única ciudad de la orbita portuguesa que seguirá siendo fiel al monarca.
Los ceutíes decidieron en plebiscito continuar bajo la corona de los Austrias, bajo la Corona Española, solicitando la incorporación a la Corona de Castilla con todas sus prerrogativas, fueros y privilegios, lo que le serían reconocido por Portugal al fin, con el tratado de Paz y Amistad firmado entre ambos reinos en 1668.
La muestra de lealtad es reconocida por el Rey Felipe IV que en Real Célula, dada en Aranjuez el treinta de abril de 1.656, concede a la ciudad Carta de Naturaleza y añade el titulo de Fidelisima a los que ya ostentábamos de Noble y Leal y al de Ciudad, que ostentaba desde la bula papal de 1421.
"Mi intención y deliberada voluntad es que dicha ciudad de Zeuta quede y esté por comprendida en estos dichos mis Reinos y se juzgue y repute como yo la juzgo y reputo por uno de ellos, con los honores,atributos, franquezas y demás cosas que por Ley y derecho, usos y costumbres, o en otra forma tienen y tuvieren, pueden y deben, pudieren y debieren haber y tener las ciudades de estos dichos mis Reinos: gozando generalmente, sin limitación ni reserva, de lo que ellos gozan, como si desde un principio y primera fundación fuera inconclusa; y lo estuvieran en ellos." * Nota: En definitiva, por real orden, se nos reconoce los mismos derechos que cualquier otro territorio de España, como si hubiésemos pertenecido al mismo desde su fundación. Y eso desde 1.656 Los ceutíes se siguieron considerando portugueses y anhelaron la continuidad de la union de ambas coronas. Algunos acontecimientos que tuvieron lugar durante los años de la lucha, prueban estos sentimientos. Cuando muere Felipe IV, en la procesión de sus honras funebres se clama en nuestra ciudad: "Llorad, pueblo; llorad por vuestro Rey Felipe III de Portugal".
En 1.668, en la firma del tratado que reconoce la independencia de Portugal, se refrenda la decisión de la ciudad de Ceuta de permanecer fiel a la Corona Española.
La reina Doña Mariana de Austria refuerza la Cedula del Rey Felipe IV:
- De fecha 19 de mayo de 1668 por la que indica que "para favorecerla y honrarla (la ciudad de CEUTA) ha mandado que se guarden a la ciudad las Leyes y Costumbres con que hasta entonces se habia gobernado". - De fecha 3 de julio de 1.668, otra Real Cédula, por la que ratifica la anterior proclamacion, diciendo: "Siempre tendre especial cuidado a vuestra asistencia y gobernacion; y atendiendo tambien a vuestros meritos, he acordado que se conserven a vuestros naturales los Oficios, Fueros, Leyes y Costumbres que habeis tenido". * Nota: Aqui se fundamenta el peculiar "fuero" que ha disfrutado nuestra ciudad. Tal legislacion ha subsistido bajo todos los regimenes y en ella se ha basado, con ligeras modificaciones, el regimen especial de territorio franco, la Transitoria Quinta de la Constitucion y, finalmente, el Estatuto de Autonomia.
"La fidelidad de la ciudad al legitimo monarca, durante la revuelta portuguesa, sera premiada por la corona española con los titulos de NOBLE, LEAL y FIDELISIMA, una Carta de Naturaleza sin restricciones y el manifiesto respeto a los fueros y derechos..."
El siglo XVII se va a cerrar con la declaración de un Cerco que impondrá Sultan Mulay Ismail, que puso sitio a la plaza convocando la "Yihad" o "Guerra Santa" y del cual no cejará hasta su muerte, acontecida en 1727. Es un período conflictivo en el cual surgirán nuevas fortificaciones exteriores para la defensa de la plaza, exigiendo la demolición de barrios enteros y el traslado de muchos de sus habitantes a la Almina, en lo que se ha dado en llamar la fundación de una nueva población.
Durante estos años de asedio musulmán la poblacion civil se ve obligada a abandonar el cuadro fortificado que va desde el foso de la Almina al foso Real y replegarse a las faldas del Monte Hacho, concretamente al llamado Arrabal de la Almina, situado entre el foso que lleva su nombre y Cortadura del Valle.
El nuevo asentamiento de la población obligará a construir nuevos edificios en esta zona, como las iglesias de San Francisco y Los Remedios, la Maestranza de Obras y algunos otros edificios que van desapareciendo implacablemente. Durante el asedio, resulta fuertemente dañada nuestra Iglesia Catedral, situada en la actual Plaza de África y por tanto cercana al limite Oeste de nuestras fortificaciones, frente a los sitiadores musulmanes.
Simultáneamente, estalla la Guerra de Sucesion a la Corona española. Ello, obligará a otear también nuestro flanco marino, alerta ante el enemigo.
En 1.704, la escuadra anglo-holandesa supuestamente del Archiduque Carlos conquista Gibraltar que retendrán los británicos. A continuación, cuatro dias después, se produce un ataque conjunto contra la plaza de Ceuta. Los moros atacaran la ciudad por tierra mientras, una flota Anglo-Holandesa cañonea e intenta el desembarco en la ciudad, salvándose Ceuta por la valentía de su gobernador, el marqués de Gironella y por la reacción de la población civil y de la guarnición de la plaza que es heroica. Tropas de guarnición, voluntarios, mujeres e incluso niños toman las armas y se enfrentan heroicamente a los invasores hasta que estos, viendo la imposibilidad de tomar la plaza, deciden finalmente abortar el ataque.
Consecuencia de la pérdida del Peñón será la aparición de varios núcleos de población como La Línea, San Roque y Los Barrios pero, sobre todo, la reconstrucción de Algeciras, asolada desde hacía cerca de dos siglos y cuyo proyecto tendrá como razón principal ofrecer un nuevo puerto de apoyo y abastecimiento a Ceuta.
Pero el asedio islámico continuará. Lo prolongado del mismo obliga al Rey Felipe V a tomar medidas más radicales: Aprovechando el retorno desde Italia de las fuerzas del Marqués de Lepe, las envía a Ceuta para romper el asedio. El Marqués, vence a los musulmanes y rompe el cerco, pero a su regreso a la Península, los moros vuelven a sitiar la ciudad hasta el año 1.728.
Hasta 1.860 los esfuerzos musulmanes por apoderarse de la plaza fueron constantes y, las treguas, reducidas.
Con el afianzamiento de Felipe V en el trono, vendrá la remodelación del ejército, que transformará la guarnición; del Estado, que modificará la estructura tradicional de la economía local, basado en las tensas y moradías; y del urbanismo, en parte por la ampliación del recinto urbano aludida. Legalmente habrá también cambios: a pesar de la promesa de mantener sus privilegios, se elaborarán Reglamentos de Ciudad en 1715 y 1745, transformándose el Cabildo Municipal, para caer en manos del Gobernador, militarizándose todo.
Respecto a los aspectos antropológicos, la población se españoliza rápidamente, ya que los nobles que mantienen el poder son los primeros interesados en hacerlo, mientras que los que por el estatuto castellano no son autorizados a trabajar, se insertan en el ejército, el clero o salen de la Plaza. Las clases populares, por su parte, se adaptan rápidamente mientras que las minorías son las que sufren el cambio: Se reducen sensiblemente los contactos con Marruecos y los judíos son expulsados en 1708, aunque un siglo más tarde vuelven a aparecer, ante la impotencia de las autoridades religiosas. También en este siglo, en 1792 concretamente, se asienta una pequeña comunidad de argelinos, la Compañía de Mogataces, evacuados de Orán por nuestras tropas al temer que su fidelidad a España les llevara a la muerte.
Con los Borbones se refuerza la imagen de plaza fortificada y guarnición militar de Ceuta, pero también se gana en la de ciudad. América ya no lo es todo y volvemos la mirada a África. Se reconstruyen Catedral, iglesias y conventos; se levantan edificios públicos como hospitales, botica, veeduría, casas consistoriales, correo, estanco...; se urbanizan calles y plazas, se reforman jardines, cuida el abastecimiento de aguas y se cambia la fisonomía de la vivienda privada. Pero no todo es positivo y así se sufren enfermedades contagiosas en 1721 ó 1743-44; asedios como el de 1791 y el reforzamiento del penal, a comienzos ya del XIX.
El cambio de siglo supone una crisis en la historia de España, que venía precedida de lo sucedido en otros países de Europa. El reflejo del paso del Antiguo Régimen a la Ilustración, con la Guerra de la Independencia y el principio de la pérdida de América, tiene sus consecuencias en Ceuta: Respecto a lo primero, la población se ve dividida entre partidarios de la monarquía absoluta y el nuevo orden político, pero su posición geográfica, dependiente de Cádiz y preservada de los franceses por las aguas del Estrecho, provocará que muchos nobles y religiosos, entre los que se contarán los duques de Medinaceli y de Abrantes, marqueses de Ariza, el arzobispo de Laodicea o el Tribunal de la Inquisición de Sevilla se refugien aquí. La guerra se sigue al día y junto a Daoiz y Velarde, se destaca en los hechos del Parque de Monleón el teniente Jacinto Ruiz Mendoza, un héroe ceutí. En cuanto a los movimientos revolucionarios americanos, serán numerosos los desterrados a Ceuta, como Francisco Iznardi, secretario de la Junta Revolucionaria de Caracas o el peruano Juan Bautista Tupac-Amaru, a los que seguirán liberales como el padre de la Constitución de Cádiz, Agustín de Argüelles.
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Las tropas napoleónicas invaden la Penincula Ibérica. A esta invasion responderá Ceuta negándose a reconocer a José Bonaparte y a su representación en las Cortes de Bayona.
Ceuta, con su hermana Melilla constituyen Juntas de Defensa para sostener la lucha contra el invasor y los derechos del rey legítimo. Como antes comentamos, cuando toda España aparecía ocupada por las tropas de Napoleon, sólo Ceuta, Melilla y Cadiz permanecen libres del yugo francés.
La resistencia mostrada frente a la invasión, se materializo en la activa participación de nuestros regimientos en la Guerra de la Independencia. Asi mismo, algunos ceuties, como el teniente Jacinto Ruiz de Mendoza, ganaron la consideración de heroes nacionales en esta contienda. El Teniente Ruiz, junto a los capitanes Daoiz y Velarde, tuvo activa participación en los sucesos del dos de mayo en el acuartelamiento de Moncloa en Madrid.
Asi mismo, durante la guerra, nuestra ciudad sirve de seguro refugio para muchas personalidades, como los Duques de Medinaceli, el Obispo de Laodicea y un largo etc. Otra heroína de nuestra Guerra de Independencia, Agustina de Aragon, residió tras la misma y hasta su muerte en nuestra ciudad de Ceuta.
Finalizada la guerra, con la Constitucion de 1.812, la Junta de la ciudad se transforma en Ayuntamiento Constitucional.
Con las desamortizaciones se exclaustra a las órdenes religiosas, lo que tiene efectos desastrosos en la enseñanza y la sanidad, así como en la pérdida de cofradías y templos.
En 1.859 los cabileños de Anyera destruyen parte de las obras de defensa de la ciudad y arrancan el escudo de España de la piedra que marcaba el limite del campo español. Este incidente, en realidad de poca importancia, toma naturaleza de "Casus Belli" para España.
En la Peninsula, todos los partidos politicos olvidan sus diferencias para fundirse en un solo frente patriótico. El Congreso entero se levanta al grito de ¡Viva España!, alcanzando el sentimiento de unidad nacional a toda la nación, que se apresta a vengar la afrenta.
Para financiar la campaña militar que se avecinaba no fue necesario implantar nuevos tributos; desde la Reina que ofreció sus joyas para sufragar los gastos de guerra hasta el ultimo labriego, toda España se prodiga en actos de patriotismo. Las provincias, ciudades, villas, las corporaciones, el clero y hasta el más pobre de los españoles se apresuran a ofrecer dinero, víveres y efectos con un sentimiento de dignidad nacional herida.
En Ceuta comienzan a concentrarse tropas para el inicio de las operaciones de guerra, bajo el mando principal de los generales Prim y O'Donnell. En un primer momento, las tropas han de abandonar la protección del recinto amurallado y salir al campo exterior para tomar las posiciones que dominan la ciudad por el Oeste. En este contexto se producirá la Batalla del Serrallo, a escasos tres kilometros de las murallas de Ceuta, que será un éxito total para las tropas españolas, ocupando las posiciones elevadas, asegurándolas y despejando, por tanto, el camino a posteriores avances.
Seguidamente, en el transcurso del avance hacia el interior, tendran lugar la Batalla de los Castillejos y la de Tetuan. Es de recibo mencionar la extraordinaria y heroica actuacion del cuerpo de Voluntarios Catalanes a las ordenes del General Prim, durante las operaciones militares de esta campaña.
Termina la campaña con la firma de la Paz de Wad-Rass por el Sultán de Fez, ampliándose en el tratado los límites territoriales de nuestra ciudad. España no exige del Sultán el reconocimiento de la soberanía española sobre Ceuta, [porque así lo impone Inglaterra], toda vez que su adhesión a la corona española era anterior a la propia existencia del Reino de Marruecos y se daba por sentado. Asi, los únicos puntos del tratado harán referencia a los nuevos limites del "Campo Exterior" de la ciudad y a las seguridades dadas a la misma.
Esta campaña sera objeto de abundantes relatos y testimonios, quedando inmortalizada por la pluma de Pedro Antonio de Alarcón y por el pincel de Fortuny.
En nuestra ciudad también dejara huellas imborrables. La disposición de una zona de seguridad, permitirá proteger adecuadamente a la población y permitir la expansión de la misma. Los fuertes levantados en las alturas conquistadas (entre ellos, Piniers, Aranguren, Isabel II) pertenecen a este periodo.
Asi mismo, presidiendo la Plaza de Africa, pilar basico de la ciudad, rodeada por la Comandancia General, Asamblea y Santa Iglesia Catedral, se levanta un monumento en recuerdo a los Caidos en la Guerra de Africa de 1.860. Dicho momumento, que cuenta con unos magnificos bajorelieves en bronce rememorando la Batalla de los Castillejos realizados por el escultor Susino, dispone en su base de una cripta en la cual se hallan depositados los restos de una decena de oficiales y soldados muertos heroicamente en esta campaña.
A partir de la vuelta de la democracia en nuestro país, Ceuta sigue una marcha similar a la del resto de España. Nuestra actual Constitución recibe, al igual que en otras comunidades, el apoyo mayoritario de los ceutíes.
En el ordenamiento jurídico vigente desde la aprobacion de la Constitución se establece que Ceuta contará con un representante en el Congreso (Diputado) y dos en el Senado.
Nuestros primeros representantes electos pertenecían a la extinta UCD, durante cuyo gobierno se planteó la posibilidad de que Ceuta, al igual que Melilla, quedasen constituidas en el seno de la naciente Comunidad Autónoma Andaluza, ya que secularmente habían estado unidas y/o dependientes de Andalucias como provincias integradas en la misma. Sin embargo, esta opción fue rechazada por las fuerzas de izquierda ( PSOE / IU ) y los andalucistas por intereses meramente partidistas.
A partir de este desengaño, Ceuta inicia un movimiento tendente a alcanzar la autonomía en las mismas condiciones que el resto de las Comunidades Autónomas de la nación. Con distintos matices sobre el alcance y competencias de la misma, esta reivindicación es apoyada por los partidos politicos presentes en la ciudad y alcanza su máxima expresión en la manifestación convocada el 6 de Octubre de 1.994 que constituye el mayor evento de este tipo en la milenaria historia de la ciudad.
La prosperidad que parece respirar nuestra ciudad tras la muerte, en 1.833, de Fernando VII "El Deseado" y el prometedor futuro que se vislumbra en tierras de Marruecos hará que arriben a la ciudad muchas familias en busca de mejores perspectivas. El desembarco de gaditanos, algecireños y malagueños producirá una transformación en los estamentos e instituciones de la la ciudad que se irán amoldando a la nuevos situación de la misma.