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La nueva síntesis de fe y vida, el reinado de Dios, en las enseñanzas del papa san Juan Pablo II

La síntesis de fe y vida ante todo personal
La síntesis de fe y vida en la sociedad

 

El papa Juan Pablo II proclama una vez más, el 27 de julio de 2003, que el Evangelio se aplica a toda la vida social, incluyendo la política, la economía y la cultura:

“El Evangelio es luz que ilumina todo el vasto campo de la vida social: la familia, la cultura, la escuela y la universidad, los jóvenes, los medios de comunicación social, la economía, la política... Cristo sale al encuentro del hombre dondequiera que viva y trabaje, y da pleno sentido a su existencia”, dijo el Santo Padre en Castelgandolfo en su breve predicación antes del rezo del Ángelus (L'Osservatore Romano, 1.08.2003).

Estas palabras sintetizan las que aparecen en su Exhortación Apostólica Ecclesia in Europa (n. 58):

"La evangelización de la cultura debe mostrar también que hoy, en esta Europa, es posible vivir en plenitud el Evangelio como itinerario que da sentido a la existencia. Para ello, la pastoral ha de asumir la tarea de imprimir una mentalidad cristiana a la vida ordinaria: en la familia, la escuela, la comunicación social; en el mundo de la cultura, del trabajo y de la economía, de la política, del tiempo libre, de la salud y la enfermedad".

"LA CIVILIZACIÓN DEL AMOR PUNTO DE LLEGADA DE LA HISTORIA HUMANA"

"La civilización del amor debe ser el verdadero punto de llegada de la historia humana" (Juan Pablo II, 3.11.1991. Homilía en la Parroquia de San Romualdo de Roma. L'Oss. 21.11.91).

CRISTIANDAD FUTURA:

"Ningún ser humano puede vivir sin perspectivas de futuro. Mucho menos la Iglesia que vive de la esperanza del Reino que viene y que ya está presente en el mundo" (Ecclesia in Europa, 28.06.2003, n.11).

LA ALIANZA QUE DIOS`PROPONE: ACEPTAR LIBREMENTE SU REINADO

"Reunidos en familias, ciudades, pueblos, los seres humanos no viven y sufren en vano: el cristianismo les enseña que la historia no es un ciclo indiferente que se inicia continuamente, sino que encuentra un sentido en la alianza que Dios propone a los hombres a fin de invitarles a aceptar libremente su reinado". (Juan Pablo II: Discurso a la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa el 8.10.1988. L'Oss. 6.11.1988).

La nueva síntesis, más a fondo aún que la medieval

"Jóvenes en búsqueda de una casa común. A todos os digo: ésta es vuestra casa, la casa de Cristo y de María, la casa de Dios y del hombre.Jóvenes de la Europa que está en camino hacia el año 2000, entrad en esta casa para construir juntos un mundo diverso, un mundo en el que reine la civilización del amor...
>>¡Cuántas veces en el pasado Europa ha tenido que afrontar difíciles periodos de transformación y de crisis! Siempre los ha superado acudiendo sin cesar a la inagotable reserva de energía vital del Evangelio. Así sucedió, por ejemplo, en la época de san Benito. Y hoy, en un ámbito ya planetario, hay que ir más a fondo aún, realizando una nueva síntesis entre valores y necesidades, entre fe y cultura, entre Evangelio y vida" (Juan Pablo II: Mensaje en la vigilia de la juventud de Loreto el 9.09.1995. L'Oss. 22.09.1995).

La nueva síntesis

"Este clima cultural afecta no solamente a los no creyentes, sino también a los cristianos, que experimentan en su propio ser la división amenazadora entre su corazón y su mentalidad de creyentes y el pensamiento, las estructuras y las presiones de una sociedad basada en el agnosticismo y la indiferencia. Frente a este neopaganismo, la Iglesia en España ha de responder con un testimonio renovado y un decidido esfuerzo evangelizador que sepa crear una nueva síntesis cultural capaz de transformar con la fuerza del Evangelio «los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad»
(Evangelii nuntiandi, 19)" (San Juan Pablo II: Discurso a los obispos de las provincias eclesiásticas de Valencia y Valladolid en visita ad limina, el 23.09.1991; L'Oss. 27.09.1991).

SANAR LA FRACTURA, EL INTENTO DE SEPARAR LA FE DE LA VIDA

"La dignidad plena de las personas no puede realizarse ni en el liberalismo ni en el socialismo entendidos como exasperación ideológica de exigencias opuestas entre sí...Urge sanar la fractura existente entre moral y sociedad" (San Juan Pablo II, Discurso en Cremona al mundo del trabajo, el 21.06.1992, fiesta del Corpus Christi, L'Oss. 17.07.1992).

"Sabemos que estamos afrontando en nuestros días un reto cultural que, bajo formas nuevas, asume dimensiones gigantescas, también gracias a la presencia de los medios de comunicación social: el intento de separar la fe de la vida, el Evangelio de la cultura, y la moral de la política, de la economía y de la técnica.
Alguno piensa en un mundo sin Dios y en una sociedad sin Iglesia. Otros consideran que la luz de la fe puede iluminar las conciencias, pero no aceptan que el Evangelio pueda ejercer su influencia en la vida social. Sólo la fe de los creyentes puede vencer ese reto: una fe madura, adulta, convincente y capaz de dar testimonio"
(San Juan Pablo II, Discurso también en Cremona, el 21.06.1992, al final de la procesión del Corpus Christi, L'Oss. 17.07.1992).

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La Iglesia no concede la aprobación a ninguna organización apostólica, aunque presente como objetivos el llevar a todos a la santidad o promover la ayuda a los más necesitados del mundo entero, si no antepone a esos loables objetivos el de la vida cristiana para conseguir la santidad personal de los propios miembros de esa organización.

La Iglesia, para beatificar a alguien, examina ante todo la santidad personal de la persona propuesta, la heroicidad de sus propias virtudes, y, sobre esta base, sus acciones exteriores, que son fruto y señal de su vida personal unida a Cristo.

La tarea de todo cristiano es realizar la síntesis de la religión y de la vida en sí mismo ante todo y, consiguientemente, porque el bien es difusivo, contribuir a su realización en su prójimo, en toda la sociedad y en todos los aspectos de la vida social y política. Debe configurar su vida con Cristo prioritariamente, y, en consecuencia, pero al mismo tiempo, procurar la misma configuración con Cristo en la vida de su prójimo y en todos los aspectos de la civilización y de la cultura de su época.

Así lo explicó san Juan Pablo II en el discurso del Nou Camp de Barcelona del 7.11.1982, e insistió en ello en 1988:

"Como tuve ocasión de decir en nuestro inolvidable encuentro en el Nou Camp de Barcelona, también ahora quiero alentaros a que evitéis el espejismo en que se puede caer cuando se quiere cambiar la sociedad "cambiando sólo las estructuras externas o buscando únicamente la satisfacción de las necesidades materiales del hombre". Por el contrario, es necesario "empezar por cambiarse a sí mismo; por renovarse moralmente; por destruir las raíces del egoísmo y del pecado que anida en cada corazón" (Discurso del 7.11.1982, n. 5). Fruto de este cambio interior debe ser la solidaridad que hemos de realizar a través de acciones concretas en favor de los pobres y marginados que tenemos a nuestro alrededor". (Beato Juan Pablo II: Discurso a los fieles de las diócesis catalanas, peregrinos en Roma para conmemorar el milenio de Cataluña, el 5.12.1988, n. 2. L'Oss. 11.12.1988).

No debe haber contradicción entre fe y vida personal de los creyentes, si no, no reaccionarán ante la degradación social:

"Cuando la fe no está suficientemente alimentada de la palabra de Dios, cuando existe contradicción entre lo que se cree y lo que se vive, los creyentes pierden la capacidad de influir en la sociedad. Se pierde, entonces, el valor necesario para reaccionar ante la degradación que daña el tejido civil, social y moral. (San Juan Pablo II: Homilía en Nola el 23.05.1992. L'Oss.12.06.1992).