....CRISTIANDAD FUTURA.
La hermana Mary Kenneth Keller comenzó a desarrollar el lenguaje de programación BASIC
Jorge Enrique Mújica L.C. ReL 20.10.2013Corría la década de los 60´s del siglo
pasado cuando el Dartmouth College suavizó sus reglas y
consintió que las mujeres pudieran estudiar en su centro de
ciencias computacionales. Y fue así como la hermana Mary
Kenneth Keller comenzó a desarrollar un lenguaje de
programación que fue llamado «BASIC».
El programa fue toda una novedad en aquella época pues hasta el
nacimiento de «BASIC» sólo matemáticos y científicos podían
desarrollar software a medida. A partir de la invención de la
hermana Keller más personas pudieron acceder a este tipo
de lenguaje de programación.
Pero el aspecto aplicativo era una mera manifestación práctica
de conocimientos teóricos profundamente arraigados. Tras haber
estudiado en varias universidades (como Purdue, Michigan y
Dartmouth) la hermana Keller presentó su tesis doctoral
titulada La inferencia inductiva de los patrones generados en
la computadora. Corría el año 1965 en la Universidad
de Wisconsin-Madison. La hermana Mary Kenneth Keller se
convertía así en la primera mujer y en la primera monja
en obtener un doctorado en ciencias de la computación.
Aunque se discute la fecha exacta de su nacimiento, Mary Kenneth
Keller nació en Ohio hacia 1914. En 1932 ingresó en la
congregación de las hermanas de la caridad y en 1940 emitió sus
votos perpetuos. Al poco tiempo inició estudios de
bachillerato en ciencias y un máster de ciencias en matemáticas
y física por la Universidad de DePaul. Fue autora de cuatro
libros sobre computación e informática. Murió en 1985.
Tras haber obtenido su doctorado, fundó y dirigió (por más de
20 años) el departamento de ciencias computacionales en Clarke
University, en el Estado de Iowa. La universidad bautizó el
departamento con el nombre de la hermana Keller años más tarde:
Centro Keller de Computación y Servicios de la
Información.
También en su honor se instituyó el curso de «Ciencias
de la Computación Mary Kenneth Keller». De ese periodo
son las palabras que dio en una entrevista y que bien se pueden
considerar una auténtica profecía tecnológica al constatar que
sus palabras son una realidad hoy en día: «Por primera vez
podemos simular mecánicamente el proceso cognitivo. Podemos
hacer estudios sobre la inteligencia artificial.
Además de eso, este mecanismo [el ordenador] se puede utilizar
para ayudar a los seres humanos en el aprendizaje. Como vamos a
tener estudiantes más maduros en mayor número con el tiempo,
este tipo de enseñanza , probablemente será cada vez más
importante».
En 1975 Pablo VI había alabado el ingenio de los
religiosos en la exhortación Evangelii Nuntiandi,
que bien se pueden aplicar a la hermana Keller y a tantos hombres
y mujeres consagrados a Dios que son pioneros en tantas áreas
del saber humano: «Ellos son emprendedores y su apostolado está
frecuentemente marcado por una originalidad y una imaginación
que suscitan admiración. Son generosos: se les encuentra no
raras veces en la vanguardia de la misión y afrontando los más
grandes riesgos para su salud y su propia vida. Sí, en verdad, la
Iglesia les debe muchísimo».