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Las matanzas de católicos en Italia por los comunistas al finalizar la Segunda Guerra Mundial
Carmelo López-Arias / ReL 23 02 2015
Bajo pretexto de "colaboracionismo" o
de "fascismo", los partisanos llevaron a cabo
una auténtica depuración de adversarios que situó al Partido
Comunista Italiano (PCI) como el más fuerte de los
comunistas de Europa.
Su líder, Palmiro Togliatti, protegido por Stalin durante toda
la guerra, se veía al borde de alcanzar el poder en las
elecciones de 1948. Tan elevada era esa posibilidad, que Pío XII
y la jerarquía italiana se movilizaron a fondo para evitarlo,
apoyando expresamente al candidato democristiano Alcide de
Gasperi.
La entente duró décadas, pero nunca fue tan explícita
como cuando el país estuvo al borde de quedar sometido al poder
soviético. El PCI mantuvo sin embargo una hegemonía en el
ámbito de la cultura que le permitió borrar de la imagen
colectiva las atrocidades de 1945.
Barbarie sin freno en el norte de Italia
Como la matanza de Codevigo, pequeña localidad en la
provincia de Padua, en el Véneto, en torno a la cual gira la
película Il segreto d´Italia [El secreto de Italia].
Dirigida por Antonello Belluco, está encontrando problemas
de distribución porque toca un "intangible", al
desmentir la visión maniquea que se convirtió en versión
canónica sobre la Italia de postguerra: comunistas (demócratas,
buenos) frente a fascistas (los malos: todos los que no sean
comunistas o sirvan a sus intereses).
¿Qué pasó en Codevigo? Entre finales de abril y mediados de
junio de 1945, miembros de la 28ª Brigada Garibaldi
ocuparon la población y asesinaron a 136 personas tras
juicios "populares" sumarísimos (las cifras bailan
incluso hasta 365) bajo la acusación (real o no) de haber
formado parte de las estructuras del Estado fascista.
La crueldad fue desmedida y se cebó tanto con algunas personas
concretas que, ante unos hechos innegables, las distintas
unidades de partisanos se han atribuido unas a otras la
responsabilidad. Una joven maestra, Corinna Doardo,
fue rapada, golpeada y paseada por el pueblo
ensangrentada con una corona de flores en la cabeza, mientras era
insultada y vejada; el médico que reconoció su cuerpo tras
ser fusilada sólo encontro intacta una oreja. Mario
Bubola, joven hijo de un jerarca fascista local, fue
salvajemente torturado y mutilado antes de estrangularle con alambre
de espinas. Al organista de la
parroquia, Gino Minorello, le obligaron a tocar el
órgano durante las ejecuciones y luego le mataron...
Las víctimas eran llevadas a las afueras del pueblo y
ametralladas o muertas a golpes, y luego enterradas en fosas
comunes o tiradas al río Brenta. Sus familiares no pudieron
empezar a buscarlas hasta los años sesenta, y sólo consiguieron
rescatarse 114 cadáveres, que tampoco pudieron identificarse en
su totalidad. Por todos estos crímenes hubo cuatro encausados
dos veces, pero fueron absueltos.
No sólo judicialmente. Los crímenes de los comunistas,
cometidos por miles (el caso de Codevigo fue especialmente brutal
y masivo, pero no una excepción), se convirtieron en tabú. Pero
el silencio empieza a quebrarse. Ahí está el llamado "mártir de la sotana",
Rolando Rivi, un seminarista de 14 años torturado y asesinado, cuyo martirio fue reconocido en
2013 y ya es beato.
Escaso presupuesto, gran resultado artístico
Y ahora se ha estrenado El secreto de Italia,
que narra los hechos de Codevigo con un elenco de actores
encabezado por Romina Power, hija de Tyrone
Power y esposa del cantante Albano, de
quien se separó hace años y con quien corren rumores de
reconciliación. Es la vuelta a la pantalla grande de la actriz y
cantante tras años de ausencia. Cuando Belluco contactó con
ella en Los Ángeles, le respondió enseguida
mostrándose "conmovida" por
el guión y dispuesta a acudir al rodaje. En él desempeñó el
papel de Italia, pues el título juega con el doble sentido de
esa palabra como nombre de la protagonista y del país.
Italia es una mujer que vuelve a Codevigo en el año 2000 para la
boda de una sobrina y evoca lo que vivió en persona cincuenta y
cinco años atrás: su secreto, el secreto de Italia, es que,
enamorada de un joven fascista, le delató por celos. El chico
sería luego asesinado. Pero el secreto de esa Italia es también
el secreto de la Italia-país, que sale a la luz gracias al film.
El párroco de Codevigo se enfrentó a las
pretensiones más brutales de los partisanos.
Una de las fuentes principales sobre los hechos
acaecidos en el pueblo es el diario que llevó el párroco, Umberto
Zavattiero, quien fue
registrando todos los hechos y en la película aparece plantando
cara con valentía a los partisanos. Cuando se negó a "bendecir"
(como pantomima) el cadáver desnudo y destrozado de Corinna
Doardo si no lo preparaban dignamente, los comunistas fueron a
por él y tuvo que huir a Padua.
Que una película cuente todos estos hechos con buena factura
cinematográfica es más de lo que el establishment
cultural de la izquierda italiana puede tolerar. "La
película está distribuyéndose por Italia gracias al boca-oído,
porque a pesar del trabajo del distribuidor, muchas salas no la
han querido por miedo", explica a Tempi el
director Antonello Belluco, que la ha
producido con 230.000 euros.
Asociaciones de antiguos
partisanos la desacreditan, y algunos
exigieron verla antes de su estreno a modo de censura previa. La
verdad que sale a la luz desvelándose El secreto de Italia
es muy comprometedora, y rompe un cómodo silencio oficial de
décadas. Un calco de lo que ha pasado en España con Un Dios prohibido o Bajo un manto de estrellas.
Una política de matanzas sistemática del partido
comunista
Una de las líneas de réplica ha insistido en el
supuesto carácter "aislado" de los hechos, atribuidos
a "incontrolados".
El historiador Roberto
Festorazzi desbarata esa excusa: "A
partir de los últimos días de abril de 1945, el partido
comunista, fuerza hegemónica de la resistencia, gestó una
política de matanzas sistemática, premeditada, planificada. No
se trató, como se ha intentado hacer creer, de episodios
aislados, esto es, de manifestaciones puntuales de excesos
violentos producto de odios y resentimientos personales. Hablar
sólo de ´ajustes de cuentas´, como sigue haciendo cierta
historiografía, significa negar la realidad. Y la realidad dice
que el PCI, en todo el norte de Italia, llevó a cabo una
política de terror que tenía como finalidad aplicar y extender
el fuego de una revolución roja. En la peor de las hipótesis,
es decir, en el caso de que no hubiese sido posible tomar el
poder por la vía revolucionaria, el partido de Togliatti habría
adelantado el trabajo en cualquier caso. Con las matanzas no
sólo se golpeaba al enemigo fascista, ya derrotado, sino que se
pretendía descabezar y humillar a la clase burguesa que habría
sido un obstáculo a la marcha triunfal de los comunistas hasta
el poder".
El esfuerzo censor del silencio, la difamación o la amenaza no
ha conseguido detener la difusión de El secreto de Italia,
estrenada, ya que no de forma masiva y simultánea como sería
normal, sí en cadena por petición directa del público a las
salas: Padua, Roma, Ancona, Palermo, Trieste, Bari, Bolonia,
Vittorio Veneto, Milán... El debate ahora está abierto respecto
a unos hechos sobre los cuales los comunistas se habían
acostumbrado a dictar la versión oficial sin que nadie se
atreviese a cuestionarla