....CRISTIANDAD FUTURA.
John Rao dice que el modelo norteamericano de relaciones entre la Iglesia y el Estado es el método más peligroso que ha existido jamás para secularizar el mundo y combatir las consecuencias de la Encarnación
20 octubre 2013
El profesor John Rao,
norteamericano de origen siciliano, es doctor en Historia por la
Universidad de Oxford, y desde 1979 enseña Historia de Europa en
la Universidad St John de Nueva York, una de las grandes instituciones académicas
católicas de Estados Unidos. Dirige además The
Roman Forum, institución fundada en
1968 por el filósofo Dietrich von Hildebrand (1889-1977)
para defender la doctrina y la cultura católicas.
Acaba de publicarse en España un trabajo suyo, "La ilusión
americanista", incorporado al volumen Iglesia y política. Cambiar
de paradigma (Itinerarios)
La perspectiva de Rao es particularmente
interesante por su desmitificación, teórica e
histórica, de las relaciones entre Iglesia y Estado en Estados
Unidos, consideradas con frecuencia como un ideal a
seguir.
Algo que parece más cuestionable que nunca a raíz del llamado "mandato
abortista" de la Administración Obama, que obliga
a todos los empleadores del país, instituciones católicas
incluidas (como colegios y hospitales), a asegurar a sus
trabajadores con una cobertura de prácticas anticonceptivas, de
fecundación artificial e incluso aborto que la Iglesia rechaza.
Los obispos norteamericanos han liderado un reacción social sin
precedentes en defensa de la libertad religiosa así atacada.
-¿Cómo es posible que en el país de la libertad religiosa
esté ese derecho bajo amenaza tan grave?
-Porque en este país la religión es "libre" a
condición de que no pretenda discutir el "orden público"
ni el "sentido común" tal como los entienden
cualesquiera de las fuerzas materialistas que eventualmente
dominen la sociedad.
-¿No es entonces un problema nuevo?
-Siempre ha sido así, como herencia de la "Ilustración
moderada", aparentemente favorable a la religión. La
religión sólo puede gozar del impacto público que el estado
actual de la sociedad secularizada le permita tener.
-¿Realmente el gobierno cerrará escuelas y hospitales
católicos?
-No creo que el gobierno lo hiciese, pero creo que podría
forzarlo la influencia de los lobbies privados... y de una
opinión "católica" que, por la crisis en la Iglesia,
es mayoritariamente contraria a la vida.
-Pero hubo una edad de oro de coexistencia entre la Iglesia
católica y el gobierno en los años 40, 50 y 60...
-Sí, la hubo, y precisamente en ese periodo.
-¿Por qué en él?
-Por dos razones: tanto el gobierno como la Iglesia estaban
unidos en la oposición al bloque soviético, y al mismo tiempo
estaban unidos en mantener los labios sellados sobre los
problemas que planteaba el pluralismo en la religión.
-¿Qué problemas?
-La crisis en la Iglesia estuvo precedida por décadas de
minimización en el discurso público de aquellas enseñanzas
doctrinales y morales de la Iglesia que podían molestar a la
sociedad norteamericana.
-Sin embargo, en la primera mitad del siglo XX todas las obras
católicas florecieron en los Estados Unidos...
-Ciertamente, florecieron, pero no por el sistema americano.
-¿Entonces?
-Florecieron, primero, porque los católicos aun vivían
fundamentalmente en guetos, separados de los norteamericanos no
católicos, y podían prestarles menos atención sin ofenderles.
Segundo, porque la América protestante aún compartía buena
parte de la moralidad básica que el sistema pluralista, sin
embargo, iba carcomiendo. Tercero, porque la descentralización
del sistema en los países anglosajones, que no experimentaron el
impacto de la Ilustración radical y de la Revolución, permitía
a los católicos espacios donde actuar. Por último, porque Roma
aún actuaba como Roma.
-Le da usted mucha importancia a aspectos sociológicos y
externos...
-El sistema se basa en un espíritu de lucha de todos contra
todos. Quienes están dispuestos a pelear por sus "derechos"
pueden mantener en el mundo anglosajón un espacio "libre".
Pero tienes que estar dispuesto a pelear.
-¿No se hizo?
-Los católicos cedieron en la lucha cuando aparentemente Roma
les abandonó en su papel único, y cuando su salida masiva de
los guetos hacia los barrios les hizo sentirse obligados a "integrarse" con
sus vecinos.
-Pero es la época gloriosa del cardenal Francis Spellman
o del arzobispo Fulton J. Sheen...
-Tenían una venda delante de los ojos, querían ver lo
que querían ver: una unión contra el comunismo y
la posibilidad de una coexistencia basada en el "sentido
común moral básico". No quisieron ver que los
Estados Unidos eran herederos de otra forma de secularismo de la
Ilustración más moderadamente invasor.
-¿En qué sentido?
-Por ejemplo, no elimina el domingo, simplemente lo convierte en
un día más de compras, como los demás.
-¿Y esa moral básica?
-La idea de un "sentido común moral básico" empezó a
ser carcomida desde el momento en el que una supuesta Edad de la
Razón veía la fe como un peligro.
-En su contribución a Iglesia y política. Cambiar de
paradigma señala usted la paradoja de que, en Estados
Unidos, Iglesia y Estado están unidos en el momento de la
Historia de su mayor separación. ¿Cómo explica tal paradoja?
-Porque la "separación Iglesia-Estado" es un
fraude. Ningún Estado puede actuar sin un "espíritu"
detrás. Necesita un equipo de animadores espirituales para
que los hombres sigan muriendo en la batalla. "Sin
una visión, el pueblo perece". Es más, tras la idea de una
separación entre la Iglesia y el Estado, desde una posición
católica, ha merodeado siempre la influencia de
Lamennais.
-El cura apóstata adalid del catolicismo liberal...
-A Lamennais se le suele considerar un defensor de la separación
de la Iglesia y el Estado. No era nada de eso.
Quería un orden social nuevo, con la prevalencia del Estado,
actuando en unión con "el Pueblo", en quien
él quería ver (al principio) la voz del catolicismo, y (luego)
la voz de Dios.
-¿Otorgaba a ese Pueblo, pues, una trascendencia religiosa?
-"El Pueblo" significaba para él todo lo "energético"
y "vital", y puesto que "el Pueblo" era
deficiente en "energía", los Profetas de los
Tiempos (como Lamennais) tenían que definir lo que ese Pueblo (y
Dios) realmente querían. Es decir, la traslación de Rousseau y
las ideas revolucionarias a la vida de la Iglesia: los
profestas que leen la naturaleza y los signos de los tiempos
conducen al Pueblo y al Estado a hacer lo que Dios quiere.
-¿Y qué tiene que ver todo esto con Estados Unidos?
-Cualquier que conozca el panorama norteamericano sabe que los
estadounidenses con un sentido religioso invocan constantemente a
América como la voz de Dios. Crecen con esas
ideas grabadas desde el nacimiento.
-¿También los católicos?
-Ésa es la razón por la cual muchos católicos estadounidenses
creen -y lo creen seriamente- que la Santísima Virgen se
apareció a George Washington, y que este masón de mentalidad
estoica se convirtió al catolicismo en el lecho de muerte.
-Ésa es la unidad a la que se refería, entonces...
-La Iglesia en los Estados Unidos, en el ámbito político y
social, está totalmente unida tanto a la Derecha como a la
Izquierda americanas, una u otra expresiones más moderada o más
radical de las teorías políticas y sociales de la Ilustración.
No tiene un mensaje independiente que ofrecer.
-¿Cuándo comenzó esa identificación entre los objetivos de la
Iglesia y del Estado?
-Desde el principio. Los Padres Fundadores "católicos"
estaban influidos, como muchos católicos en Europa, por las
ideas naturalistas, lockeanas, moderadas: esa visión
religiosa secularizada contra la cual tuvo que luchar el revival
católico del siglo XIX.
-¿Y luchó a fondo?
-Lo he explicado en mis libros Removing the Blindfold y Black
legends and the Light of the World. Libraron la batalla
considerablemente los obispos alemanes, franceses y algunos
irlandeses a finales del siglo XIX y principios del XX.
-¿Los norteamericanos no lo hicieron?
-La implicación de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial (con
la derrota de la influencia germánica), el final de la
inmigración, el aislacionismo en el periodo de entreguerras y,
de nuevo, la Segunda Guerra Mundial y la ecuación que
presentaba a los Estados Unidos como algo en todo "diferente"
tanto al fascismo como al comunismo dieron el golpe de
gracia.
-¿Qué es el americanismo al que se refiere su artículo?
-El americanismo es una ideología que convierte a Estados Unidos
en la sola y única fuerza redentora de la historia del mundo.
Convierte el patriotismo en una religión que no es nacionalista,
porque la causa de América no se identifica con algo
limitado a las fronteras, sino más bien extendido a una causa de
alcance mundial. La Redención no vino con Cristo, sino con 1776.
-Entonces, usted no cree que el modelo
norteamericano de relaciones entre la Iglesia y el Estado sea el
mejor posible...
-No. Es el método más peligroso que ha existido jamás para
secularizar el mundo y combatir las consecuencias de la
Encarnación.
-¿Y el comunismo?
-Justo porque el americanismo parece favorable a la religión y
permite beneficios materiales que el comunismo no permite, su
veneno cala sin que la gente se dé cuenta, hasta llegar al
momento de "no retorno".
-Usted denuncia que hay católicos que creen historias como la
citada de Washington, dan gracias a Dios por el Myflower en la
misa de Acción de Gracias, leen a San Agustín a la luz de
Jefferson o Lincoln...
-Porque han reinterpretado el catolicismo para que sirva al
americanismo. La religión civil, sus símbolos, sus días
festivos, sus santos, todo, se graba en la gente desde su más
temprana juventud.
-¿Y se exige cumplimiento?
-Si quieres demostrar que no eres "crispador" y que te
"integras" en la vida americana, se espera que seas un
católico "a la americana".
-Es decir...
-Eso, por desgracia, significa ser un católico al modo de la
Ilustración moderada whig que triunfó en las tierras
anglosajonas a raíz de la Revolución Gloriosa de 1688.
-¿Y eso significa?
-Significa que conviertes la religión en un asunto
privado y que te sometes a la filosofía individualista y
materialista de John Locke. Significa también que te
muestras impresionado ante la influencia puritana en Estados
Unidos, que se seculariza voluntariamente a sí misma
hasta convertir su pasión por convertir Estados Unidos en "la
ciudad sobre la colina" que "iluminará el mundo"
al "modo divino", en "la ciudad sobre la
colina" que "iluminará al mundo" haciéndolo
individualista y materialista.
-¿Es con ese dogma con el que se reinterpreta la historia?
-Como consecuencia de él, los puritanos que llegaron a América
se convierten en algo beneficioso para los "católicos"
(y para todos los demás). Como consecuencia de él, los Padres
de la Iglesia deben ser interpretados en sintonía con los Padres
Fundadores.
-Que se convierten en objeto de culto...
-Franklin y Lincoln escribieron esto con absoluta claridad: a
los Padres Fundadores se les debe "culto". Y
justo por eso Lincoln está en un templo, sentado como un dios
griego, sobre un trono, rodeado de antorchas.
-Y si disientes...
-¿Estás en desacuerdo? Entonces estás muerto política, social
y económicamente. Y la mayoría de los católicos se
ofrecen alegremente como pelotón de fusilamiento de los
recalcitrantes.